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¿El agua tomada con la comida engorda?

Falso. El agua no aporta calorías, por lo tanto no engorda aunque se tome antes, durante o después de las comidas. Si se bebe mucha agua antes de comer puede provocar sensación de saciedad y así evitar el consumo de otros alimentos. Tomar mucha agua durante las comidas puede hacer que la digestión sea más lenta debido a que se diluyen en ella los jugos gástricos. 

Las Guías Alimentarias para la Población Argentina recomiendan beber, a lo largo del día, al menos 2 litros de líquidos, sin azúcar, preferentemente agua.

Te invitamos a leer nuestra nota sobre el hidratación y consumo de agua en nuestro sitio. Link aquí  Agua potable: la bebida ideal para una hidratación saludable 

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Para adelgazar, ¿nada mejor que carne y ensalada?

Para adelgazar, todo depende de la cantidad (o el tamaño de las porciones), el método de cocción y el agregado de otros alimentos a cada comida.

– Un trozo de carne, por ejemplo, de pollo, tiene menos calorías si se hace a la plancha o asado a la parrilla que si se lo fríe o si se lo hace en milanesa.

– Una ensalada de vegetales, que tiene pocas calorías, puede ser un obstáculo en el tratamiento para adelgazar si le ponemos mucha cantidad de aceite. Salvo otra indicación médica, un adulto no necesita más de una cucharada de aceite por comida.

Le sugerimos consultar con un Médico y/o Lic. en Nutrición quien le indicará el tipo de alimentos a consumir para bajar de peso.

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¿Qué son los alimentos funcionales y para qué sirven?

Los alimentos funcionales han sido desarrollados específicamente para promover la salud y reducir el riesgo de enfermedades. En general, huelen, saben y tienen el mismo aspecto que sus equivalentes no funcionales. Tienen efectos positivos cuando se suman a una dieta equilibrada y a un estilo de vida activo. Para los que llevan una vida sana, los alimentos funcionales mejoran la salud y aumentan el bienestar. Como ejemplos de alimentos funcionales se destacan los yogures con bacterias probióticas y azúcares prebióticos, las margarinas con esteroles y estanoles, los huevos ricos en omega 3, cereales con ácido fólico y panes o barritas con isoflavonas.

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